Ayer por la noche salí y me encontré contigo, que no eras nadie hasta que te convertiste en el todo que ocuparía mi noche. Te llamas J. y me describiste con sólo decirte mi nombre. A partir de ahí sacaste todo y es que eres psicólogo y esas cosas según tú "vienen de serie". Entonces me paré, te miré de arriba a abajo y te hice yo tu perfil. Lo clavé. Según tú di en la diana y luego no supiste dónde meterte. Yo te hablé de licenciaturas acabadas, tesinas y oposiciones. Tú de despachos, consultas y mil cosas más. Apostaste 2 licor café a que no era capaz de descubrirte ningún grupo musical. Perdiste y aún así, yo también pagué la apuesta que no perdí.
Dimos mil vueltas por la zona vieja y me dijiste que querías que esta noche fuera inolvidable. Abriste las puertas de tu coche y empezó a sonar algo que no imaginaría viniendo de alguien tan histriónico como tú: Pink Floyd. Nos sentamos en un banco del campus y, mientras nos congelábamos, hablábamos con estos genios de fondo. Comentaste qué era para ti especial y yo pensé en lo mismo. Nos dieron las 8 y, pasando todo sin que pasara nada, tú me dibujaste a Peter Griffin en un folio. No sabías qué diálogo poner en el bocadillo y me pediste que me girase. Me diste el folio doblado y me pediste que lo abriera hoy una vez hubiera dormido.
Así es, así fue: "al final fue inolvidable :)" Así te despediste de mí a las 12 de la mañana cuando me desvelé en mi cama y lo vi. Gracias por aparecer y dejarme este regalo. Gracias.
Más adelante, a eso de las dos de la tarde, con algo de sueño cargado en la barra de vida, descubrí mil llamadas perdidas de R. a las 9 acompañadas de una cantidad ingente de whatsapps en los que me pedía cuartelillo para subir. Le escribí y le comenté que me iría sin verle. Con más ganas que resaca (y eso ya es mucho decir), vino a casa. Me relató el parte de guerra de la noche anterior, comentamos lo que debimos y lo que no. Me abrazó y se durmió en mi pecho. Sólo sé que se despertó con una sonrisa y que me dijo que me echaría de menos. Se fue a media tarde y yo sonreí estúpidamente pensando que había merecido la pena tanto ska escuchado en el laboratorio. Quiero a este chico y le echaré de menos. Ojalá la vida vuelva a juntarnos en algún momento.
En un ratito vendrá M. y cenaremos. He preparado algo sencillo que espero le guste. Se me va a hacer duro verla irse sabiendo que nada volverá a ser como fue, sin embargo, sé que las horas que nos esperan juntas van a ser increíbles. ¡Por más noches como éstas!
viernes, 1 de marzo de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
Cosas que tenían que pasar y van pasando. Despedidas definitivas vol I.
Un día menos para irme. Joder, esto se pone feo. Va en serio, ahora empieza el infinito. El más allá. Y qué quieres que te diga, hasta el corazón se ha puesto en modo absurdo.
Tengo miedo y ahora mismo no sé cuál es la mejor opción. Hasta hace poco tenía claras un par de cosas, ahora mismo ni eso, quizá una de ellas sí pero es inviable. Felicidades por seguir cagándola en todo. Últimamente eso se me da de miedo.
Vamos a ver si de aquí a que me vaya soy capaz de hacer las maletas sin romper nada más. Ahora han empezado las despedidas reales y no sé si aguantaré más sin llorar; es bastante difícil saber que esa persona que se va del bar ya no volverá a tener contigo la relación que ha tenido hasta ahora. Entra como si fuera tu amiga y se va como alguien que estuvo contigo durante tu estancia en Santiago y no volverás a ver, probablemente, nunca. Al menos no del mismo modo. No con la misma frecuencia.
Llegué a esta ciudad sin nada hace ya algunos años y me voy a ir de la misma también sin nada. Ligero equipaje. Fin de la II parte.
"1979, Eurovisión, Betty Misiego. Parecía que la democracia se asentaba en España. Volvíamos a Europa. Era nuestro momento, teníamos que ganar. ¿Y qué pasó? Que ganó Israel con esta puta canción. ¡Menuda pastelada! Y todo por los putos puntos que le dio España que votaba la última. 10 puntos. ¡Hay que ser gilipollas! Y lo que más me jode es que Israel ganó dos años seguidos. Estuve a punto de volverme antisemita. Así que es hora de devolverle a Betty el sitio que se merece. Betty, esto va por ti."
sábado, 23 de febrero de 2013
Un par de líneas
No, no te voy a contar si lloré o no pero sí te diré que después de 4 días aguantando estoicamente hoy no me encuentro bien.
Me dijiste que tenía que recapacitar, créeme, lo he hecho. Tenías razón cuando me dijiste que me había equivocado en muchas cosas, es cierto. Lo siento. De veras.
Los dos hemos metido la pata y habíamos idealizado al otro. Ni yo soy como tú pensabas ni tú te asemejas a la idea que yo tenía de ti.
Al menos nos llevamos la música y los momentos buenos, que ésos no nos los va a quitar nadie y también los hubo.
Au revoir.
Me dijiste que tenía que recapacitar, créeme, lo he hecho. Tenías razón cuando me dijiste que me había equivocado en muchas cosas, es cierto. Lo siento. De veras.
Los dos hemos metido la pata y habíamos idealizado al otro. Ni yo soy como tú pensabas ni tú te asemejas a la idea que yo tenía de ti.
Al menos nos llevamos la música y los momentos buenos, que ésos no nos los va a quitar nadie y también los hubo.
Au revoir.
viernes, 22 de febrero de 2013
Extracto 1
"[...] nunca fui una molestia, al menos hasta muy al final, ni tampoco abusé de su hospitalidad, no mientras había hospitalidad de la que abusar, pero fui amable, sincero, atento, cuidadoso, y me acordé de sus cosas en todo momento, y le dije que era una chica preciosa, y le compré pequeños regalos que muchas veces remitían a una conversación que habíamos tenido poco antes. De todo esto, nada me supuso el menor esfuerzo, las cosas como son, y tampoco hice nada con la menor idea de cálculo: me resultaba fácil acordarme de sus cosas, de lo que le importaba, de lo que ella era, porque en realidad no pensaba en nada más, y porque de hecho estaba convencido de que era preciosa y tampoco habría podido controlarme y dejar de comprarle pequeños regalos, y nunca tuve que fingir la menor dedicación. No me costó ningún trabajo. [...]"
Alta fidelidad - Nick Hornby
domingo, 17 de febrero de 2013
Gran película: "El dilema"
Puse una peli de Michael Mann y me dejé llevar por su historia. De fondo, como casi todas las cosas que inspiran, las páginas del guión iban pasando y mis ganas de escribir aumentaban. Esta vez no tengo claro qué contarte, seguramente te terminaré hablando del sabor de las lentejas de mi madre y de lo mucho que las odio y sin embargo echo de menos. Puede que también comente algo acerca del hastío absurdo que siento desde hace dos días. ¿Acaso tú sabes por qué? Quizá por lo ridículo de esta situación. Ni es para tanto, ni es para tomárselo así.
Te he escrito ¿cuántas? ¿diez, veinte entradas? La mayoría de las que hay aquí colgadas llevan tu inicial que es la mía. Sabes de sobra la cadencia de cada texto, el énfasis con el que defendería esa tesis... Y aún así no me doctoré en conocerte, no creo que lo haga nunca.
¿A qué viene este gemelo malo suelto, este absurdo devenir de las cosas por algo tan nimio, este recordatorio de Febreros pasados? No lo sé pero sea como sea, la sensación no cambia y a mí me duele la cabeza y la boca me sabe a sangre.
Tienes razón, tampoco me gusta la nata. Ayer tuve cena y fue impresionante. Tuvo su parte triste por saber que era la última pero fue perfecta. Me gustó por necesario el "te quiero mucho" que escuché y no me esperaba. Lo echaré de menos.
¡Ah! Y necesito mi ración de dulce todos los días. Eso se me olvidaba. Yo tomé decisiones para mi futuro por creer que era lo mejor, que ayudaría; y tú te irás a pasar esos mismos meses fuera, porque así "no me molestarás" y me da la impresión de que no tienes ni idea de lo que cuesta, de lo que me costó decidirme y meter el hombro para empujar estos monolitos que ahora se encuentran situados a ambos lados de la entrada. Una vez más, se me queda cara de idiota.
Así que ahora pienso si esta barca sigue flotando o es mejor poner balas de plomo.
Yo quiero un cochazo, irme a vivir a NYC una temporada, tener unos Loboutin en el armario y fardar de conciertos. Conducir un Cadillac, tener un piso con proyector, una biblioteca que acoja más libros que estanterías, una habitación para mis vinilos y, sobre todo, no preocuparme por sandeces como ésta.
Puede que en lo de los Loboutin no coincidamos pero si en lo demás sí, ya sabes cómo y dónde encontrarme.
Te he escrito ¿cuántas? ¿diez, veinte entradas? La mayoría de las que hay aquí colgadas llevan tu inicial que es la mía. Sabes de sobra la cadencia de cada texto, el énfasis con el que defendería esa tesis... Y aún así no me doctoré en conocerte, no creo que lo haga nunca.
¿A qué viene este gemelo malo suelto, este absurdo devenir de las cosas por algo tan nimio, este recordatorio de Febreros pasados? No lo sé pero sea como sea, la sensación no cambia y a mí me duele la cabeza y la boca me sabe a sangre.
Tienes razón, tampoco me gusta la nata. Ayer tuve cena y fue impresionante. Tuvo su parte triste por saber que era la última pero fue perfecta. Me gustó por necesario el "te quiero mucho" que escuché y no me esperaba. Lo echaré de menos.
¡Ah! Y necesito mi ración de dulce todos los días. Eso se me olvidaba. Yo tomé decisiones para mi futuro por creer que era lo mejor, que ayudaría; y tú te irás a pasar esos mismos meses fuera, porque así "no me molestarás" y me da la impresión de que no tienes ni idea de lo que cuesta, de lo que me costó decidirme y meter el hombro para empujar estos monolitos que ahora se encuentran situados a ambos lados de la entrada. Una vez más, se me queda cara de idiota.
Así que ahora pienso si esta barca sigue flotando o es mejor poner balas de plomo.
Yo quiero un cochazo, irme a vivir a NYC una temporada, tener unos Loboutin en el armario y fardar de conciertos. Conducir un Cadillac, tener un piso con proyector, una biblioteca que acoja más libros que estanterías, una habitación para mis vinilos y, sobre todo, no preocuparme por sandeces como ésta.
Puede que en lo de los Loboutin no coincidamos pero si en lo demás sí, ya sabes cómo y dónde encontrarme.
martes, 25 de diciembre de 2012
I'm an idiot
Sí, sin duda. Soy idiota y de regalo de Navidad tengo una certificación.
La familia, como siempre, se ha portado entregando paquetes que, probablemente, no sean merecidos; del cariño y todas esas cosas no comentaré nada puesto que es obvio que lo he tenido y en dosis que aún no soy capaz de digerir.
¿Me arriesgo a hacerle caso al corazón o a la cabeza? Tengo que tomar una decisión y ha de ser ya. Todos los factores que me empujan a quedarme son los mismos que me invitan a irme a probar suerte a otro lugar en dos meses. Siempre he tomado mis decisiones por impulsos emergentes de las mismísimas entrañas. De repente, como por arte de magia, un día me levanto con la decisión tomada -meditada hasta límites insospechados- y suele estar relacionado con que quiero a alguien que está en ese lugar. Sin embargo, al cabo de dos meses allí... todo se tuerce, me quedo sola con mi decisión y la vida tiñe de gris todo lo bueno que me reporte lo laboral.
Sinceramente, ahora mismo necesito una burbuja. Hablar muchísimo de cosas que no tengan nada que ver con esto y algo que me aporte seguridad.
Se aceptan sugus y lacasitos.
La familia, como siempre, se ha portado entregando paquetes que, probablemente, no sean merecidos; del cariño y todas esas cosas no comentaré nada puesto que es obvio que lo he tenido y en dosis que aún no soy capaz de digerir.
¿Me arriesgo a hacerle caso al corazón o a la cabeza? Tengo que tomar una decisión y ha de ser ya. Todos los factores que me empujan a quedarme son los mismos que me invitan a irme a probar suerte a otro lugar en dos meses. Siempre he tomado mis decisiones por impulsos emergentes de las mismísimas entrañas. De repente, como por arte de magia, un día me levanto con la decisión tomada -meditada hasta límites insospechados- y suele estar relacionado con que quiero a alguien que está en ese lugar. Sin embargo, al cabo de dos meses allí... todo se tuerce, me quedo sola con mi decisión y la vida tiñe de gris todo lo bueno que me reporte lo laboral.
Sinceramente, ahora mismo necesito una burbuja. Hablar muchísimo de cosas que no tengan nada que ver con esto y algo que me aporte seguridad.
Se aceptan sugus y lacasitos.
lunes, 17 de diciembre de 2012
A ti sólo puedo decirte una cosa
D. Lo único que puedo decir, después de haber puesto un punto final a nuestra relación es:
GRACIAS
Todo lo demás, ha de ser silencio.
Te mereces una historia bonita, con una protagonista a tu altura y no conmigo. No te hubiera sabido valorar suficientemente.
Siempre te querré.
Siempre te querré.
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