lunes, 20 de febrero de 2012

Mess

Nada ha sido como yo esperaba estos días. La salud tiene estas cosas: va y viene. Al menos he descubierto que los hospitales pueden ser lugares acogedores. Ella está mejor dentro de sus posibilidades.

Respecto a las decisiones sobre mi futuro, me pregunto qué harías tú de estar en mi lugar.

Últimamente pienso demasiado.



miércoles, 15 de febrero de 2012

La frontera entre siempre o jamás

Algo que durante un tiempo fue siempre y ahora sólo espero que sea jamás:

Hoy quisiera estar a mil kilómetros de aquí. Sola, en una fila del aeropuerto esperando a embarcar en ese vuelo que reservé meses atrás. A punto de despegar hacia aquella ciudad en la que me juré que la vida me sonreiría para siempre porque, de no hacerlo, yo le pintaría los labios hasta que consiguiera mostrarme su mejor cara. Tú no habrías aparecido de nuevo en mi vida porque haría un año que te habrías olvidado de mí, de lo que fui, de quién soy, de cómo beso. Puede que en la sala de llegadas me encontrase a una pareja de novios que se reencuentran, una familia con lágrimas en los ojos por volver a ver a su hijo y un carrito portaequipajes que alguien olvidó con las prisas que los abrazos contenidos siempre conllevan. 


Con calma saldría de ese aeropuerto y cogería un taxi hacia, probablemente, la parte menos bulliciosa de la ciudad. Me tomaría un café en el bar más solitario que encontrase y leería puede que uno o dos capítulos de algún libro de G.R.R. Martin; en inglés, of course. Llegaría a mi hotel y me perdería entre las sábanas de una cama que ha acogido más sueños que realidades. No creo que fuese capaz de dormir y sin embargo necesitaría estar allí tumbada, descansando de mí misma.

Bajaría a cenar y me cruzaría con un par de chicos que comentan algo acerca de una fiesta esta noche. A lo lejos vería a un matrimonio que ha perdido las razones para seguir juntos pero se esfuerza en encajar cada hora con la que le sigue para no romper algo que ya está hecho añicos. Me acordaría de ti, otra inoportuna vez, cuando pasase delante de esa vieja tienda de guitarras. Tú seguramente estarías con tus amigos de fiesta.


Llamaría a M. y le contaría que no hace tanto frío como ella predijo y que los viajes para encontrarse a uno mismo son más reconfortantes si se tiene un muffin´de chocolate en una mano y una taza de café humeante en la otra. Puedo escucharla reír. Colgaría y marcaría los números que me pondrían en contacto con T. y atropelladamente la escucharía llamarme ¡hermosa! y algo más en un gallego que estando en Madrid sale más a la luz de lo que lo hacía en Santiago. Ahora sería yo la que sonriese. 


No habría más 14 de Febrero que borrar del calendario porque cada año lo dedicaría a olvidarte. Seguramente seguiría saliendo con A. y acordándome de ti. Él se habría quedado en Mallorca y me habría enviado otro libro antes de haber salido de mi casa para que lo leyera en el avión. Me escribiría mensajes cada día diciéndome cosas preciosas. Yo le contestaría con algo menos bonito pero sincero. Las RayBan estarían en mi bolso y la chupa de cuero me continuaría delatando. 


Mi camiseta olería a colonia de chico y mi nombre seguiría escribiéndose con I, como el tuyo. 





martes, 14 de febrero de 2012

Punto

Como a todo texto hay que ponerle un final, la carta que llevo colgando aquí desde hace unos días también se acaba. Adiós a todos los malos momentos que vinieron desde ese día en adelante hasta hace unos meses. Fresh start.


14/02/2011

3 a.m.

"[...]Te voy a pedir un último favor, y es que no vuelvas a aparecerte por mis sueños nunca, no quiero pensar que te tuve y te he perdido y tampoco quiero que alimentes mis débiles y enclenques esperanzas. A partir de ahora Wish you were here dejará de ser una canción especial y algún día, con suerte, podré volver a escucharla y a sonreír pero de momento está vetada, como Coruña, como el color azul, como el tren, como la vida sin ti."
 

domingo, 12 de febrero de 2012

Reflejos

M. me ha dicho que mi pelo brilla tanto que podría pintarse los labios mirándose en los reflejos. No sé qué te parecerá pero a mí me ha hecho sonreír.

Vuelta a casa de mis padres pronto, las maletas  no dejan de hacer acto de presencia. 

Todos los días deberíamos oír cosas bonitas, así que yo empiezo: tengo ganas de no tener prisa contigo, de contarte los lunares y encontrar las cosquillas que no tienes, comer juntos un bol enooooooorme de palomitas y estar sentados en la arena jugando a las cartas mientras el mar se empeña en visitar la arena borrando las huellas de un niño pequeño que cree que esta vez  no se van a desvanecer cuando la ola llegue. 



14/02/2011

3 a.m.

"[...]A ti, que has sido el único que me ha visto llorar de alegría por hacerme feliz y de tristeza por agobio, a ti que has hecho que el día del amor comercial se tiña de negro y deje esa diabética tonalidad rosada, a ti, que me abrazabas haciéndome sentir protegida, te escribo esta carta esta noche, porque creo que 30 días han sido suficientes como para hacerme vivir un sueño en el que, para mí, tú sí eres ÉL. 

Ahora que me dejas huérfana de sueños e ilusiones, de fuerzas y de espíritu sólo te pido que seas más feliz de lo que jamás quizá pudieras haber llegado a soñar serlo conmigo puesto que, de los dos, uno seguramente lo consiga y ahora mismo no hay visos de que sea yo quien se alce con el triunfo. Disfrútalo y consigue que tu chica te mire con la admiración, el respeto, el cariño y la ternura que yo siempre procuré mirarte; oblígale a abrazarte con las piernas y con los brazos, sin dejar que los ojos, los labios y el resto del cuerpo se alejen ni un milímetro de ti, porque perderse tu tacto es algo que, como mínimo, debe ser pecado; haz que te acaricie la cabeza cuando hagáis el amor como lo hacía yo para poder verte mejor, porque cada vez que nos acostábamos las cosas que nos rodeaban se desvanecían, el mundo se paraba y nos demostrábamos que tú y yo éramos lo único que nos importaba porque era sexo cargado de amor y amor repleto de sexo, no conseguiré sentir con nadie eso que tus ojos me transmitían cuando estabas en mí; pídele que te escuche con calma y con atención, que cierre los ojos y se deje llevar por tu voz cuando habléis en la cama; no olvides pedirle que te cante bajito, como lo hacía yo para ver tu sonrisa de niño; que sepa jugar con tus manos y calentarte los pies cuando los tengas fríos, que te sueñe con tanta viveza que no distinga realidad y sueño y consiga que a la palabra felicidad le falten descripciones y conceptos, como me pasa a mí.[...]"

miércoles, 8 de febrero de 2012

No time

¿Quién dijo miedo? A esa persona yo le respondo: ¡Londres! Gran idea, Dark Knight. Ese festival pinta mejor que bien y pasarlo juntos en "nuestra" ciudad puede ser único. El modo ahorro comienza ya. Se aceptan donativos.




14/02/2011


3 a.m.

"[...]Dime que esto no se acaba de verdad, que es algún tipo de broma macabra que no acierto a comprender. 

A partir de ahora, tendré que ser sin querer serlo y eso es tremendamente triste porque, en realidad, es algo así como aceptar que el gris es un color tan válido como toda aquella gama de azules que pude descubrir cuando te miraba a los ojos. ¿Qué oscureció la sonrisa que dibujaban tus pupilas cuando me miraban en tu cama? ¿Qué le pasó al tacto de mi piel para que ahora tus dedos no lo vayan a echar de menos? ¿Qué olor sustituye al mío con tanta fuerza como para que quieras olvidarlo? ¿Qué fue de mí en ti para que no quieras que yo forme parte de nosotros?[...]"


martes, 7 de febrero de 2012

Back at home

De vuelta a casa con una sonrisa entre los labios. Hoy ha sido un día maravilloso. Me ha encantado compartirlo contigo. ¡Por muchos días así juntos! Y por nuestra casa: Valhalla.


14/02/2011


3 a.m.


"[...]Significas muchas cosas: eras aquél con quien quería empezar a confiar en mí misma con este nuevo aspecto y sin embargo, que me dejes, hace que tambalee cualquier tipo de estructura más o menos sólida que pudiera haberme ido construyendo. Eras ese compañero que quería que me acompañase en mis últimos momentos universitarios y en los primeros pasos de mi vida “adulta”, quería compartir contigo mi próximo cumpleaños y los que le siguieran, quería… y no quería, en realidad quiero, pero por ti y sólo por ti, tendrá que ser quería. Me canso de resignarme a los deseos de los demás, al final siempre estoy al servicio de otros: soy la voz del otro lado del teléfono cuando no hay con quien hablar, la que sin duda consigue que sonría quien lo necesite,  la que escucha pacientemente a los demás, la que… soy todo eso, pero también soy la chica que te quiere y que no sabe cómo va a hacer esta vez para volver a aprender a caminar sola, la chica que no sabe  qué credo rezar para olvidar que alguna vez le dijiste que “eres tú, es que eres tú, sin duda”. ¿Soy yo? ¿Qué soy yo? ¿Quién soy yo? ¿Por qué lo dijiste? No sabes lo que duelen esas palabras ni lo que me está costando tener un mínimo de oxígeno en mis pulmones durante algo más de unos segundos. Me estoy obligando a respirar, pero no quiero, ahora no quiero.[...]"
 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Menos de 24 horas

Para irme de aquí por unos días. Falta hace un cambio de aires, que aquí empieza a llover y los días se ponen feos.


14/02/2011


3 a.m.

"[...] Te pediría que me dejases llorar tranquila, sin embargo, cuando me quiero dar cuenta, no estás a mi lado y no lloro porque no puedo, porque no quiero creérmelo, porque me duele el alma de tal modo que me paraliza y me cuesta respirar. Sin embargo, a pesar de todo, te cedo ese tiempo que me has pedido, aún sabiendo que si me dijeras un porqué, yo sería capaz de dormir esta noche, bien por agotamiento,  bien por tranquilidad. La paz que te decía antes que me aportaba el saberte en mi vida. Y esa calma se basaría en que al menos tendría claro que tú habías tomado esa decisión en base a tus creencias. Sabría que tú dormirías bien y eso me haría sentir menos mal que ahora, que por ignorancia me ahogo en este mar de dudas. 

Me has dejado tirada en medio de una tormenta en el océano y no me has permitido coger ni un flotador, ni tan siquiera me has indicado adónde nadar para llegar a la orilla. Aquí, en el lugar que más temor me genera, el desconcierto, te despediste a la francesa con la gracia flamenca de un buen silencio. Y olé.

Batman espero que me eche de menos, aunque sólo sea porque recuerde que, una vez, hubo una humana que iba cada cierto tiempo por sus dominios. La misma humana que le acariciaba con cariño cuando ponía ese gesto absurdo entre la rabia y el llanto. Batman… 

El 31 de Diciembre conseguiste que mi vida tuviera sentido, que las noches perfectas existieran en algún lugar más que en mis sueños. Que cada mensaje me  hiciera volar y llegar a Noia, a tu casa, a tu habitación y que cada centímetro que me acercaba, una lágrima de felicidad recorriese mi cara. Hoy, que ya me has dado billete de vuelta directo, que no soy nada, como tampoco lo era al comienzo de aquella noche, vuelvo a llorar e intento recordar tu risa para evitarlo, pero parece que el efecto es el contrario. Tu risa será mi llanto.

Hoy que me dejaste y te has quedado con el aire, los abrazos, los besos, los ¿quién te quiere a ti? y los minutos sin dejar de mirarnos, deberías de tener el valor para terminar de tirar de la soga y ahogarme, porque esto es agónico y no te puedes hacer a la idea de cuánto. No quiero cuidarme el corazón más, también te lo has quedado tú, así que apuñálalo, golpéalo, haz lo que sea que tengas que hacer para romperlo del todo. No tengo fuerzas, ni ganas, ni  posibilidades para curarlo más.. ya no hay razones.

Apareciste en el momento justo, el día que Edu volvió a Galicia comencé a hablar contigo, el día en el que volví a dejar una parte de mí a la vista, apareciste tú y aprovechaste el momento bien porque has conseguido volverme a romper. Pero no habrá más veces, más que nada, porque ya no queda nada que destrozar. Felicidades, has sido el último. 
[...]"