Puede que tú lo consideres uno de los pecados capitales, para mí es una bendición.
Estoy cansada de ser la llamada perfecta a las 5 de la madrugada cuando no sabes con quién hablar, porque sabes que yo no me he acostado aún o no me importa despertarme. Estoy harta de ser la que anime a todo el mundo y, en el fondo, no tener quién me anime a mí. Decididamente, estoy muy cansada de ver la incongruencia de los que me rodean, de sus "te quiero", cuando en realidad es "te quiero pero no me jodas".
Estoy hastiada de que lloren en mi hombro y tener que reprimir mis propias lágrimas por no saber dónde descargar. Estoy frustrada.
Ojalá algún día comprendas qué es lo que significa estar siempre bien, estando siempre mal. Quizá así te acerques un poco más a mí.
Puede que me compadezcas si lees ésto, pensando que en el fondo soy una desgraciada, cuando en realidad soy la persona más afortunada que has visto, me conozco a mí misma, y me tengo la enorme suerte de comprenderme, probablemente tú no seas capaz de hacerlo nunca, por miedo a descubrir cosas que no te gusten de tí mismo.
Ahora es cuando me llamas "soberbia", a lo que respondo: "sí, gracias". Gracias porque aunque esté a punto de mandar todo a la mierda, siempre me quedará el regusto dulce de saber que estoy en paz conmigo misma, y que todo lo que sale de mi boca, de mis textos y de mis pensamientos, es realmente lo que siento, lo que pienso, lo que me gustaría oír, aquello en lo que creo.
Me ahoga pensar que no soy capaz de estar con nadie mucho tiempo porque me canso rápidamente de la gente. Es cierto, te confesaré un secreto, casi todas las relaciones que me han ido mal lo han hecho porque me he cansado de la otra persona, y ese hastío ha sido el culpable de todos mis errores.
Probablemente mi sino sea estar sola, es más, cada vez estoy más convencida.
Encuentro a una persona, la considero especial, salimos, todo marcha bien un tiempo, me empiezan a venir a la cabeza nombres de otras personas que no puedo tener, comienzan mis días "raros", ya no te quiero, quizá nunca te quise, prefiero dejar de verte, te acabas cansando, me dejas, aunque yo te hubiera dejado mucho tiempo antes y vuelvo a estar sola. Es un ciclo que nunca acaba, como las derivaciones perfectas de un ciclo cardiaco, puede haber arritmia, puede que estés en reposo, pero el ciclo se cierra, hasta que llega el punto en el que el electro revierte en plano, el punto en el que el sonido metálico se hace continuado, la muerte, el conocimiento pleno, la desaparición de todos los problemas. Ese punto es el único en el que eres lo máximo que puedes llegar a ser, te sabes propietario de tu tiempo, de tu cuerpo, de tu vida, de tus situaciones, y liberas tus tensiones con aquello que algunos llaman libre albedrío y que yo denomino vida.
¿Que qué es la vida? La vida es todo, la vida somos nosotros y son las cosas y las situaciones que nos rodean.
Cuando desaparece el yo, desaparecen los problemas, empieza la liberación de la mente, y la felicidad y el gozo que sólo unos pocos, aquellos quienes nos comprendemos, disfrutamos. Somos soberbios, porque tenemos algo que la mayoría nunca llegará a tener y nos recreamos en ello.
Ódiame, al fin y al cabo, nunca lo sabré, y si lo llego a saber, no me importará, porque no será mi vida, sino la tuya, la que se esté marchitando.