martes, 13 de noviembre de 2012

Déjame subir a dormir

Que tu móvil suene desesperadamente a las 5 de la mañana puede significar que ha ocurrido algo trágico o que esa noche no la vas a pasar sola. Si tras una llamada perdida recibes dos mensajes con los textos: "Sí, tenías razón" y "No encajo nunca", podrías pensar que tus dotes adivinatorias son acertadas o que esa persona que te los envía ha reflexionado acerca de lo que tú dijiste días atrás. Sumémosle un componente etílico a las circunstancias y escuchemos una voz que atrancadamente dice que quiere subir a tu casa, que está borracho, lejos de la suya y hace frío. Pongamos que aceptamos, que sube, que se mete en tu cama, te abraza, te escabulles y te sigue con las manos. Y así horas y horas hasta que despierta y compartís un par de películas juntos. Después se va, sin ni siquiera darte dos besos y a los dos días te cuenta que, el día siguiente a haber subido a tu casa, ha ido a casa de su ex, se la ha beneficiado -porque queda mal decir follar a estas horas del día- y no entiende por qué no vuelve con él. Como mínimo piensas que, a pesar de no haber ocurrido nada sexual entre vosotros, es un cabrón y que cuando oscurece, todo el mundo necesita a alguien.
Mi reflexión es: ¿volverá a sonar el teléfono a las 5 de la mañana alguna vez o directamente es mejor tenerlo en silencio?
No hablemos de sexo cuando queremos decir amor. Queda feo y es poco erótico, caballeros. Váyanlo asumiendo.

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Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto, el amor es lo más perfecto de todo precisamente por su perfecta imperfección.